Hace unos días saltó la noticia, ampliamente difundida de manera reiterativa, de que han llegado a nuestro país unos llamados “presos políticos” cubanos. De entrada ya están aquí como una docena pero, toma cada día más cuerpo, la posibilidad de que lleguen los cincuenta y dos restantes está abierta y lo harán a lo largo de cuatro meses.
El hecho se ha difundido como un logro de la diplomacia española para modificar en positivo la Posición Común Europea respecto a la isla, posición que niega el mantenimiento de relaciones comerciales y otras, es decir, mantener y fortalecer el bloqueo ya impuesto por EEUU hace décadas. Hay que destacar que están haciendo ya declaraciones públicas pidiendo el mantenimiento de dicha Posición, con lo que el éxito diplomático puede quedar en entredicho.
Las declaraciones de estos individuos pudieran considerarse irrisorias si no fuera por la sesgada intencionalidad de las mismas. Bien quedó demostrado en sus juicios que estaban siendo pagados por el imperio, EEUU, en su estrategia de desestabilización del gobierno cubano, algo a lo que dedican mucho esfuerzo y dinero. El gobierno de Obama dedicó en 2009 veinte millones de dólares a esta cuestión, no hay que retrotraerse en el tiempo.
Las condiciones tan ventajosas con las que entran a nuestro país, con papeles como residentes y permiso de trabajo, son un insulto para el resto de la inmigración. Ellos no vienen empujados por la miseria, tenían en Cuba vivienda y trabajo seguros, educación y sanidad gratuitas. Tampoco los han acogido en ningún CIE (Centro de Internamiento para Extranjeros) porque entonces, verían que sus condiciones carcelarias que tanto denuncian, serían nada con lo que en ellos se iban a encontrar.
Para colmo nadie les ha informado de que en nuestro país también existen presos políticos, que también los dispersan a lo largo de nuestra geografía para impedir las visitas de familiares, que hay tortura algo, esto último, a lo que ellos ni han hecho referencia. Decían, antes de llegar, que estaban enfermos pero han lucido con muy buen aspecto en sus entrevistas.
Estas personas son vulgares mercenarios, agentes contrarrevolucionarios pagados por una potencia extranjera, algo tipificado como delito en el Código Penal de multitud de países.
Desde OSCA (Organización para la Solidaridad y Cooperación Andaluza) rechazamos su presencia en nuestra Tierra, lo mismo que en el resto del Estado, individuos de conducta tan abyecta y escasa moral no son bienvenidos entre nosotros, ni tampoco son un ejemplo a mostrar, siempre disponibles al mejor postor, llenos de vilezas, mentiras y ruindades.